¿Es posible una intoxicación por exceso de agua?

En los últimos años aumenta considerablemente el número de personas que no se despega de su botella de agua, y no hablamos de deportistas o corredores de élite que requieren una hidratación constante. Hoy por hoy los ciudadanos sanos y consecuentes con su salud van bebiendo agua durante todo el día hasta conseguir llegar al falso mito de los dos litros y medio de agua al día. 

No hay una cantidad concreta de agua

Comencemos por aclarar ciertas costumbres incorrectas que tenemos sobre la cantidad de agua diaria que debemos beber.

En primer lugar: Beber más agua no ayuda a adelgazar, en todo caso ayuda a eliminar ciertas toxinas que se almacenan e nuestro organismo. La pérdida de peso solo se conseguirá con la ayuda de un médico, una dieta saludable, y un ejercicio moderado.

En segundo lugar: Si queremos saber cuál es la cantidad correcta que debemos beber, deberemos hacer caso a nuestra sed. <<El ser humano ha sobrevivido desde los primates hasta el siglo XXI gracias a la sed, porque bebíamos solo por necesidad. Ahora bebemos porque tenemos más acceso a la información y pensamos en número de vasos de agua al día”, señala el profesor Lluís Serra-Majem, director de la Cátedra Internacional de Estudios Avanzados en Hidratación (CIEAH) de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, y miembro del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBEROBN). Y añade: “Desde el punto de vista cardiocirculatorio o metabólico, beber más vasos de agua de los recomendados no debería suponer un problema grave porque el cuerpo lo filtra y elimina. No conozco patologías por sobrehidratación, salvo los casos graves de atletas y deportistas de élite que, si beben en exceso, mucho más de lo que el cuerpo puede asimilar, sí pueden sufrir fracaso cardiovascular”.>>

La recomendación de un profesional

José Antonio López Calbet, profesor de Fisiología del Ejercicio en la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, especializado en Medicina Deportiva, indica lo siguiente: “Mi recomendación es beber cuando tengamos sed, ni por encima ni por debajo. Y si nos planteamos competir en pruebas deportivas, deberíamos entrenar con profesionales que nos enseñen a regular los niveles de sodio y a medir nuestra propia hidratación en marcha. No basta con leer información en Internet sobre cuánta agua debemos beber. Cada cuerpo es un mundo, y en estos casos, el asesoramiento profesional es imprescindible porque está en juego la salud”.

Última recomendación sobre el consumo de agua diaria

Beber agua libre de impurezas. Debemos tener la garantía de que el agua que ingerimos tanto al beber como al comer está libre de toxinas, y en especial si hablamos de grupos especiales de personas que mejorarán especialmente su estado físico como pueden ser las: personas con problemas en el riñón, los niños, las mujeres embarazadas, y las personas mayores que además de no tener que cargar con botellas de agua desde el supermercado, comprobarán los beneficios de beber agua osmotizada en su piel y en sus digestiones. 

 

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